Míticas fotografías de Cortázar y Borges y el original de una canción censurada, entre las obras de la muestra de Sara Facio y María Elena Walsh
Madrid, 22 de abril de 2026
- El Instituto Cervantes inaugura una exposición que propone un diálogo entre las piezas de ambas artistas argentinas
- «María Elena Walsh y Sara Facio: la palabra y la mirada» alberga además una carta original de Juan Ramón Jiménez de su puño y letra y otra mecanografiada en la que recomienda a Walsh para su estancia en Estados Unidos
- Las fotografías de autores de Facio demuestran su «mirada anticipatoria»: varios que luego recibirían el Premio Nobel fueron retratados por ella antes de su consagración
El Instituto Cervantes ha inaugurado este miércoles 22 de abril la exposición «María Elena Walsh y Sara Facio: la palabra y la mirada», que propone un diálogo entre las obras de ambas artistas, dos figuras fundamentales de la cultura argentina y latinoamericana del siglo XX.
Organizada por el Instituto Cervantes y la Fundación María Elena Walsh-Sara Facio, y realizada con fondos de esta última, la muestra revisitará hasta el próximo 26 de julio algunas de las piezas clave en la obra de María Elena Walsh (Ramos Mejía, Argentina, 1930 – Buenos Aires, 2011) y Sara Facio (San Isidro, Argentina, 1932 –Buenos Aires, 2024).
El vestíbulo principal del edificio cervantino acoge una exposición, comisariada por Graciela García Romero y Silvia Mangialardi, que se divide en tres, entre las obras y objetos personales de ambas, además de las aportadas por la fundación de las dos artistas. Documentos de identidad, imágenes de juventud, primeras aproximaciones a la escritura — en el caso de Walsh—, están reunidos en un mismo espacio junto a algunos de sus textos más reconocibles y las fotografías míticas de Facio a escritores como Julio Cortázar, Jorge Luis Borges, Mario Vargas Llosa o Gabriel García Márquez.
«Son dos creadoras con un enorme impacto en la cultura en español, pero no lo suficientemente conocidas en España y esto va a servir para que los españoles conozcan mejor su obra», ha apuntado el director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, durante el acto de inauguración.
En el caso de María Elena Walsh, con siete apartados que abordan distintas fases de su trayectoria vital y profesional (incluyendo una intensa conexión con España), la exposición alberga una carta original del puño y letra de Juan Ramón Jiménez, y otra mecanografiada, en la que recomienda a Walsh para su estancia en Estados Unidos. Los seis meses junto del autor de Platero y yo, si bien con una convivencia difícil, fueron una iniciación cultural esencial en la carrera de María Elena con el descubrimiento del folclore.
«Para hablar de Walsh hay que preguntarse quién fue: poeta, compositora, autora de canciones para niños y adultos, ensayista, pionera feminista y observadora crítica de su tiempo. Pero esto es insuficiente, porque ella no se deja encerrar en una definición e hizo de la libertad una forma de vida y de creación e hizo feliz a la infancia desde hace varias generaciones», ha remarcado una de las comisarias, Graciela García.
María Elena Walsh alcanzó pronto el reconocimiento literario gracias a Otoño imperdonable (1947). Entre los años 50 y 60 y ya con varias obras publicadas, explora su faceta de guionista y de cantante en la televisión. En Argentina se convirtió en una de las cantautoras más importantes, en especial para el público infantil, con obras notables como Manuelita o Como la cigarra, además de ser una de las pioneras feministas de la época.
Precisamente, tras las buenas críticas de Otoño imperdonable, Juan Ramón Jiménez se fijó en el talento literario de Walsh después de recibir uno de sus ejemplares. El poeta visita Argentina en agosto de 1948 y quiere descubrir a jóvenes poetas para becarlos y recibirlos en su casa de Estados Unidos en la que vivía con su esposa Zenobia Camprubí.
Conexión con España
La conexión de Walsh con España también queda reflejada en esta muestra, en especial tras su estancia en este país, donde se produce una serie de televisión con sus Cuentos de Gulubú. Rosa León, la elegida por la autora, fue la intérprete de sus canciones.
«Siempre tendré en mi corazón a María Elena Walsh desde que la conocí, con un trato casi a diario durante un año. Vino a España a hacer un programa infantil y me mandaron unas cintas para que escuchara lo que componía esta cantautora argentina y no salía de mi asombro: era el talento en estado puro», ha comentado la propia Rosa León, quien ha participado también en el acto.
Además, en 1974 presenta el espectáculo Recital para ejecutivos en el teatro de la Comedia de Madrid y la prensa recordó entonces el acierto artístico que había sido introducir su canción Los ejecutivos en el Tartufo de Enrique Llovet y Adolfo Marsillach de 1970.
También una de las piezas destacadas que se exhibe, si bien en el lateral del vestíbulo principal como parte de la otra muestra del Instituto Cervantes con el título «Las mejores letras en español», es el original de la canción Como la cigarra.
Compuesta en 1973, esta canción fue recuperada también en su antología Cancionero contra el mal de ojo, publicada por Editorial Sudamericana, tres años después de su lanzamiento. El hecho de que incluyera versos como ‘Tantas veces me borraron /Tantas desaparecí’ hizo que en un momento complicado la gente comenzara a interpretarla en lugares públicos, por lo que fue prohibida en el periodo de la dictadura Militar argentina.
TikTok y Perro salchicha
«La obra de María Elena Walsh desactiva una de las divisiones más persistentes de la cultura contemporánea como es la que separa lo popular de lo considerado alta cultura. Walsh no eligió entre ambas, las hizo dialogar. Supo habitar la canción y la poesía, la escena y la página, la infancia y la reflexión adulta, sin jerarquías excluyentes y construyendo una obra que pertenece a todos sin perder exigencia», señala el director del Cervantes, Luis García Montero, en el texto para esta exposición.
De hecho, incide en la importancia de Walsh para «generaciones más jóvenes» donde «sigue siendo una presencia viva, una voz reconocible que continúa transmitiéndose y resignificándose». Un ejemplo de ello sería la reciente viralidad de la canción Perro salchicha en plataformas como TikTok, donde se muestra como el juego del absurdo de María Elena Walsh encaja hoy en día con el lenguaje rápido y surrealista de los algoritmos actuales de este tipo de aplicaciones.
En total, el espacio dedicado a Walsh se divide en siete apartados, que hacen un recorrido completo por su trayectoria: «Sus raíces: las tierras de la imaginación»; «Poeta, por siempre»; «El encuentro con el maestro» «La ruptura» «Profeta en su tierra» «Juglar de España» y «La voz que ilumina en la dictadura». El visitante podrá encontrar en estos apartados documentos personales, fotografías de la autora y algunos de sus textos más emblemáticos (como «Complicidad de la víctima» o «Sepa usted por qué es machista», piezas pioneras del feminismo en Argentina).
De Borges a Neruda, pasando por Cortázar
Todos estos textos están acompañadas por las imágenes más reconocibles de la fotógrafa Sara Facio. «Solo una parte de su trabajo, como destacada retratista, constituye una de las aportaciones más sólidas a la construcción visual de la literatura en lengua española. No se limita a fotografiar escritores y escritoras, sino que los acompaña, los interroga, los despoja de artificio», explica García Montero.
En su serie dedicada a escritores, Facio se consagra como una de las grandes retratistas del campo intelectual del siglo XX, en un ámbito entonces dominado por miradas masculinas. Entre las fotografías se incluyen autores como Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa, Alejandra Pizarnik, Victoria y Silvina Ocampo, María Elena Walsh y Octavio Paz, entre otros.
«Su fotografía estaba comprometida con la humanidad, con la cultura y cono rostros que cuentan historias. Fue una militante de la fotografía, un referente ético y estético, y su trabajo continúa interpelándonos como voz femenina que reivindicó la libertad de creación», ha destacado Silvia Mangialardi, otra de las comisarias.
De esta manera, las piezas que se exhiben de Facio dialogan de manera natural con una de las líneas de trabajo fundamentales del Instituto Cervantes como es la atención a los escritores como núcleo de la comunidad literaria. La mirada anticipatoria destaca en la trayectoria de la fotógrafa: varios autores que luego recibirían el Premio Nobel fueron retratados por ella antes de su consagración.
«Hay imágenes que llegan a nuestra vida antes que los nombres propios y que permanecen en la memoria como presencias cercanas. Su célebre retrato de Julio Cortázar en París (que puede verse en la exposición) participa de esa ambigüedad y no sabemos si recordamos antes al escritor o a la imagen que lo fijó para siempre», apunta García Montero.
Sara Facio desarrolló una muy importante obra fotográfica, además de ser periodista, editora y gestora cultural. Destacó por la ejecución de retratos de grandes nombres de la literatura argentina y mundial como Jorge Luis Borges, Cortázar, Ernesto Sábato o Doris Lessing, entre otras muchas imágenes míticas que llevan su firma, junto a Alicia D'Amico. Fue una de las creadores del Consejo Argentino de la Fotografía.
Pie de foto → Visitantes de la muestra observan el espacio dedicado a las imágenes de Sara Facio al lado de una de las fotografías del escritor Octavio Paz. Foto: Instituto Cervantes / Alba Pacheco Bravo.
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