El Instituto Cervantes rinde homenaje a su primer director, Nicolás Sánchez-Albornoz: «Profesionalizamos las aspiraciones de España de proyección en el exterior»

Madrid , 09 de febrero de 2026

Desde la izda.; el homenajeado, su hija, Evelina Sánchez-Albornoz, y el ministro de Exteriores, José Manuel Albares.
  • El historiador, que cumple 100 años, fue el primer director de la institución de 1991 a 1996
  • Recibe la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica de manos del ministro de Asuntos Exteriores y la medalla del Instituto Cervantes
  • José Manuel Albares: «Pocas personas han hecho tanto por la nación española y este homenaje es un acto de justicia»

El Instituto Cervantes ha rendido este lunes un homenaje al historiador y primer director de la institución, Nicolás Sánchez-Albornoz, que el 11 de febrero cumplirá un siglo de vida y que ha explicado que su labor en los inicios de la institución fue la de «profesionalizar las aspiraciones de la sociedad española para proyectarse en el exterior».

«Lo que hubo en esa primera etapa fue esa profesionalización de cara al exterior, Lo hicimos gracias a todo el equipo, creando una base para el Instituto», ha señalado el homenajeado, que ha recordado esos primeros pasos de la institución española.

En el acto ha intervenido el ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, quien le ha impuesto la distinción de la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica. Sánchez-Albornoz también ha recibido la medalla del Instituto Cervantes de manos de su director, Luis García Montero, «reconociendo su magisterio y agradeciendo el camino que abrió».

Sánchez-Albornoz recibió la llamada en el año 1991 del que por entonces iba a ser titular del Ministerio de Exteriores, Javier Solana, para hacerse cargo del recién creado Instituto Cervantes. El homenajeado ha explicado que en un principio rechazó la propuesta debido a sus compromisos con la universidad con la que impartía clases en Nueva York.

«Estando en Nueva York apenas me enteré de la creación del Cervantes y estaba muy lejos de pensar que iba a terminar ahí. Hasta que Javier Solana me dijo que si quería ser director, porque se habló en ese momento que también podía serlo de la Biblioteca Nacional: había un afán de rescatar a la gente que no estaba en España (debido a su salida por la dictadura franquista)», ha señalado durante un coloquio en el que también han participado el director del Cervantes, Luis García Montero, y el periodista Juan Cruz.

Primera sede en Alcalá

Sánchez-Albornoz ha destacado que cuando entró a la dirección del Cervantes no había «un sentido de profesionalidad» en la labor de difusión del español en el exterior, recordando cómo en ocasiones eran los propios embajadores los que decidían los aprobados de los alumnos de cursos de español en el extranjero.

También encontró reticencias a «ciertas vertientes heredadas» por las que se apostaba en ese momento, como la noción de «hispanidad», en lugar de hablar de América Latina. Además, Sánchez-Albornoz ha señalado con humor cómo cuando empezó apenas había un presupuesto asignado y recaló en el primer edificio de la institución en Alcalá de Henares, ciudad en la que había estado años antes preso y condenado por antifranquista. «Era una situación muy emocionante y un poco humorística», ha celebrado.

En el acto ha estado presente el propio Javier Solana, actual presidente del Museo del Prado, así como otros exdirectores del Cervantes como Juan Manuel Bonet y Fernando Rodríguez Lafuente. También ha habido una intervención musical de la compositora Saskia Venegas, inspirada en la obra Cárceles y exilios de Sánchez-Albornoz e interpretada por la violonchelista Maya Fridman.

Legado en favor de «la diversidad»

García Montero, quien ha agradecido la labor pionera de Sánchez-Albornoz, ha afirmado que «el rumbo» que marcó el homenajeado para la institución «se basa en la consideración de la lengua y la cultura española como referencia en el panorama internacional».

«Hizo una defensa de una fraternidad profunda del español y del abandono de cualquier tipo de imperialismo o centralismo en favor de la diversidad y los valores de horizontes multiculturales», ha apuntado, resaltando que es el camino que ha seguido el Cervantes hasta la actualidad.

Por su parte, Albares ha alabado la «tarea esencial» que comenzó Sánchez-Albornoz en 1991 y que «a día de hoy perdura», que es «cuidar de las lenguas españolas y proyectarlas al mundo, así como hacer de la cultura una herramienta de entendimiento entre los pueblos».

«La Gran Cruz se instituyó para reconocer, como lo hacemos hoy, méritos excepcionales a la nación española. Pocas personas como tu han hecho tanto por ella y rendirte homenaje es un acto de justicia», ha afirmado el ministro.

Primer director del Cervantes

Nicolás Sánchez-Albornoz (Madrid, 1926) fue el primer director del Instituto Cervantes de 1991 a 1996. Es historiador especializado en la historia económica de España y en la social de América Latina. Autor de numerosos libros y artículos en esas materias y miembro de la Real Academia de la Historia de España, además de pertenecer a las academias de la Historia de Portugal, Argentina y Ecuador. Entre otros premios ha recibido reconocimientos como la Orden del Mérito Civil.

Ha desplegado una prolífica labor editorial al frente de numerosas revistas y colecciones de libros de historia. Fundó, junto con otros activistas antifranquistas, la editorial Ruedo Ibérico, herramienta política en la lucha intelectual contra el régimen franquista. Como historiador, sus investigaciones han destacado en dos direcciones: la historia económica contemporánea de España y la demografía histórica de América Latina.

Reconocido antifranquista, el 23 de marzo de 1947 fue detenido en Madrid junto con un grupo de estudiantes por sus actividades en la Fundación Universitaria Escolar (FEU) y condenado a por la dictadura franquista a trabajos forzados. En 1948 escapó del Valle de los Caídos y su fuga fue llevada al cine en la película Los años bárbaros (1998), dirigida por Fernando Colomo.

Durante décadas, permaneció en el exilio argentino y allí desarrolló gran parte de su carrera académica.

 

Pie de foto → Desde la izda.; el homenajeado, su hija, Evelina Sánchez-Albornoz, y el ministro de Exteriores, José Manuel Albares. Foto: Instituto Cervantes / Alberto Duque Carrasco

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