El escritor Agustín Gómez Arcos entra en la Caja de las Letras con una camiseta en recuerdo de su exilio: «España soy yo»
Madrid , 24 de junio de 2026
- La caja n.º 1390 del Instituto Cervantes recibe también el guion de la adaptación al cine de su novela Ana no, que dirigirá Paz Vega
- Además, la familia ha entregado una copia de la carta dirigida a Manuel Fraga en la que explicaba los motivos de su salida de España
La Caja de las Letras del Instituto Cervantes ha recibido un legado en homenaje al escritor exiliado en Francia Agustín Gómez Arcos (Enix, Almería, 1933-París, 1998), que ha incluido una camiseta con una de las frases más emblemáticas del autor, pronunciada cuando tuvo que salir del país por la censura: «España soy yo».
En el acto han participado la secretaria general del Instituto Cervantes, Carmen Noguero; Alberto Conejero, dramaturgo y director de escena; y Antonio Gómez Delfa, sobrino y custodio del legado del homenajeado.
Además, han asistido como testigos el también sobrino de Gómez Arcos, José Gómez Ferrer; la traductora Adoración Elvira Rodríguez; el editor de Cabaret Voltaire, Miguel Lázaro; el dramaturgo y amigo del homenajeado, Antonio Duque; el productor Paul Mateos Verdejo; la cineasta Laura Hojman; y la autora María Ángeles Martín Gallegos.
Antonio Gómez Delfa, sobrino y custodio del legado del homenajeado, ha sido el encargado de detallar los objetos y obras que han pasado a formar parte de la caja número 1390 del Instituto Cervantes. Por ejemplo, la citada camiseta con la frase «España soy yo», diseñada por Javier Boullosa, y que contiene también nombres de otros escritores como García Lorca, Emila Pardo Bazán o Maruja Mallo.
Asimismo, la familia ha entregado una copia de la carta que Gómez Arcos escribió a Manuel Fraga, por entonces ministro de Información y Turismo de la dictadura franquista, en 1966 en el que le explicaba los motivos de su exilio, tras haber sido despojado dos veces del Premio Nacional Lope de Vega. Este documento está acompañado por otra copia de su billete de avión rumbo a Londres que cogió ese mismo año.
Alberto Conejero: «Fue un espíritu indócil»
«Agustín fue un espíritu indócil y brillante que escribió no solo para su presente, sino para un tiempo que todavía no existía. Estos actos son el inicio de un país algo más justo, porque la literatura de Agustín ha sido paciente y generosa y ha esperado demasiado tiempo», ha señalado Alberto Conejero.
El dramaturgo considera el actual auge de la obra de Gómez Arcos «una victoria de su vocación, talento y persistencia», que ha conseguido que sus trabajos sean leídos hoy en día «por miles de personas». «Esta es una ocasión de reparación, justicia y memoria, no solo para él, sino para España. Ojalá este país le hubiera aplaudido en vida el talento y le hubiera pedido perdón a alguien capaz de vencer a la censura y el destierro», ha apuntado.
El legado se ha completado con la cesión de la edición original en francés de su novela Ana No y la edición, también original, en español en la traducción de Adoración Elvira Rodríguez, acompañados del guion de la primera adaptación de esta novela al cine, que dirigirá Paz Vega.
Su último libro inédito
También la copia del documental Un hombre libre, dirigido por Laura Hojman, con guion de Laura Hojman y María Valderrama, acompañada de una carta de la propia cineasta. Así como el manuscrito del último libro de Agustín Gómez Arcos, Feu grand pere, inédito en francés y en español.
La caja ha recibido asimismo una carta de concesión de la condecoración de caballero de la Orden las Artes y las Letras en Francia que recibió en 1985; un libro con cartas del homenajeado dirigidas a Celia Viñas, profesora y mentora (bajo el título Querida clueca 2 corazones y un latido),y la primera edición del libro de poemas Ocasión de paganismo, de 1956.
Para la secretaria general del Cervantes, Carmen Noguero, la trayectoria de Gómez Arcos es «un ejemplo de compromiso con la libertad y a su voz propia, con la que nunca renunció a interrogar a la realidad de su tiempo». Así, las novelas en francés del escritor «no dejan de ser un exponente de la literatura española en su ejercicio de memoria y una denuncia para dar voz a los relegados al silencio».
«En España, la obra de Gómez Arcos estuvo durante años alejada del lugar que merecía ocupar, pero el paso del tiempo valora la extraordinaria actualidad de sus textos», ha añadido.
Una vida en el exilio
Agustín Gómez Arcos fue el menor de siete hermanos de una familia republicana en la que su padre fue alcalde republicano de Enix. Su labor de dramaturgo es merecedora, en dos ocasiones, del Premio Nacional Lope de Vega, pero la censura prohíbe la representación de sus obras.
Debido a los constantes problemas con las autoridades españolas en torno a su obra y vida personal, decidió exiliarse y comenzar así una segunda etapa. Gómez Arcos murió tras haber publicado catorce novelas en francés, haber sido galardonado con numerosos premios literarios y condecorado con la Orden de las Artes y las Letras francesas con grado de caballero (1985) y de oficial (1995). Su obra forma parte del programa educativo de los liceos franceses.
Pie de foto → El dramaturgo Alberto Conejero interviene en el acto homenaje a Agustín Gómez Arcos, con la secretaria general del Instituto Cervantes, Carmen Noguero, a la izda., y el sobrino y custodio del legado del homenajeado, Antonio Gómez Delfa, a la dcha. junto al resto de testigos. Foto: Instituto Cervantes / Sandra Contreras
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