La Caja de las Letras recibe la película de dibujos animados de Luis Eduardo Aute y una de sus pipas
Madrid, 15 de septiembre de 2026
- También ingresan en la caja n.º 991 manuscritos de 'poemigas' inéditos y un elefante en miniatura, que el cantautor coleccionaba
- García Montero recuerda que Aute fue «un ejemplo de diálogo» entre todas las disciplinas artísticas
El Instituto Cervantes ha recibido este martes en la Caja de las Letras un legado in memoriam del cantautor, poeta y artista plástico Luis Eduardo Aute (Manila, Filipinas, 1943–Madrid, 2020), que ha incluido, entre otras cosas, su largometraje de dibujos animados Un perro llamado dolor y una de las pipas que utilizaba «para mordisquear» en los periodos que quería dejar de fumar.
En el acto han intervenido el director del Instituto Cervantes, Luis García Montero; y uno de los hijos del homenajeado, Miguel Aute. Además, han estado como testigos de honor el gestor cultural y escritor Miguel Munárriz, la editora Palmira Márquez y el músico Luis Mendo.
García Montero ha celebrado este homenaje que demuestra «el poder del arte en todas sus posibilidades a la hora de mirar el mundo». «La vitalidad de la música, las palabras literarias, el cine, la pintura, la escultura…Aute fue un ejemplo de ese diálogo que permite que las disciplinas se relacionen entre sí y se reúnan en la palabra ‘arte’», ha apuntado.
El director del Cervantes ha repasado la trayectoria de Aute por varias de las disciplinas artísticas que desarrolló, remarcando la importancia de la «complicidad» en estos trabajos. «Se pueden hablar de tantas cosas con Luis Eduardo, pero, sobre todo, a día de hoy seguimos hablando de él y de su presencia a través de la admiración de los amigos», ha indicado.
Una «bestia de animación experimental»
Rosa León, Víctor Manuel, Miguel Poveda, Paco Ibáñez, María del Mar Bonet o Sisa son algunos de los nombres de artistas citados en este acto y que colaboraron con el cantautor. La caja n.º 991 ha recibido una película de dibujos animados, que su hijo Miguel Aute ha calificado como de «bestia de la animación experimental».
«Así le gustaba definirla a él, porque Un perro llamado dolor fue uno de sus grandes hitos: un largometraje en el que utilizó más de 5.000 dibujos, pensamos que se le había ido la cabeza», ha señalado sobre esta cinta que fue nominada a los Premios Goya.
También se han entregado en nombre de la familia varios objetos personales, como una de las pipas que usaba cuando quería dejar de fumar. «Tenía muchas. Él siempre hacía intentos de dejar de fumar, porque fumaba mucho, y en uno de sus múltiples intentos cogía la pipa y la mordía. Esta es de las pocas que no teníamos mordisqueada», ha comentado con humor.
El legado se ha completado con la mayor parte de su obra poética reunida en varios volúmenes —su hijo ha explicado que falta parte de un volumen, Séptimo animal, que será publicado próximamente— y el disco Autorretratos, «una especie de best of» que el propio Aute se autopublicó para recuperar su obra.
La pintura, su «ojito derecho»
Asimismo, ha ingresado en la Caja de las Letras Transfiguraciones, un catálogo de obra plástica con numerosos óleos, «el ojito derecho» de las disciplinas de Aute. También «uno de los millones» de lápices que utilizó para dibujar y escribir y una pequeña paletilla que representa su faceta de escultor, «algo que hacía muy bien».
Se ha depositado los ‘poemigas’ escritos a mano de lo último de Séptimo animal y unas hojas, mitad dibujo y mitad ‘poemigas’. Un tubo de pintura por «su primera disciplina y la más querida» y una figura pequeña de un elefante han completado el legado. «Es una muestra de los cientos de elefantitos expuestos en casa y guardados, porque un día alguien se lo regaló y le gustó mucho y se corrió la voz».
Además, también ha entrado una fotografía de Aute con su perra Duna, «el gran amor de su vida». «Queremos agradecer este generoso acto. Hay tanta obra que ha costado mucho decidir, y está casi toda su obra recogida, pero siempre queda el casi porque era muy amplia», ha afirmado.
"Al alba", por José Mercé
A continuación, el biógrafo del artista, Miguel Fernández; el poeta Fernando Beltrán; el gestor cultural y escritor Miguel Munárriz y la editora Palmira Márquez —todos ellos amigos personales de Luis Eduardo Aute— han hablado de su relación con el artista y su legado musical, artístico y pictórico.
También se ha emitido un vídeo donde la artista Rozalén ha interpretado La belleza y el cantaor José Mercé, acompañado a la guitarra por Manuel Cerpa, ha actuado al final del homenaje cantando la mítica composición de Aute Al alba.
Aute nació en Manila pero residió en Madrid desde 1954. Músico y cantautor, también cultivó otras formas de expresión artística que van desde la pintura a la escritura, pasando por el cine. Su primer álbum, Diálogos de Rodrigo y Ximena, se publicó en 1968, siendo el primer paso de una reconocida trayectoria que continuaría con discos como 20 canciones de amor y un poema desesperado, Querencias o Alas y balas.
En el mundo del cine fue también autor de otras cintas como Un perro llamado dolor, por la que estuvo nominado al Premio Goya en el apartado de mejor película de animación, además de publicar numerosos poemarios.
Pie de foto → El hijo del homenajeado, Miguel Aute, introduciendo el legado en la caja nº991 junto a el director del Instituto Cervantes, Luis García Montero. Foto: Instituto Cervantes / Sandra Contreras
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